
La confianza digital se construye sobre una gestión consciente y responsable en plataformas digitales.
Una identidad digital confiable es la consecuencia de una interacción segura, consciente y responsable en el mundo en línea. La identidad digital es la representación de una persona o entidad en el ciberespacio, mientras que la confianza digital se refiere a la seguridad y fiabilidad percibida en las interacciones y sistemas digitales.
Durante muchos años, consideramos que nuestra identidad digital se resumía en la creación de una cuenta de redes sociales, descargar música o conectarnos con amigos, pero hoy la usamos para conectarnos con el banco, hacer compras e incluso instituciones de Gobierno emiten documentos digitales de identidad. Por esto cada vez cobra más importancia identificarnos de forma certera en plataformas digitales.
¿Cómo blindar tu identidad en plataformas digitales?
Durante años, proteger la identidad digital significó recordar contraseñas complejas o responder preguntas de seguridad. Hoy, ese enfoque ya no es suficiente. La sofisticación del fraude digital, los deepfakes y la suplantación de identidad han obligado a gobiernos, bancos y grandes instituciones a replantear una pregunta clave: ¿cómo tener certeza de que una persona es quien dice ser?
Blindar la identidad digital ya no depende de un solo elemento, sino de la combinación inteligente de múltiples factores de autenticación, en donde además de información biográfica y verificación de documentos de identidad, se utilizan cada vez con más frecuencia datos biométricos, entre los más populares las huellas dactilares, rostro e iris.
La identidad digital ya no es un dato, es un sistema.
Sin embargo, debemos tomar en consideración que la construcción de nuestra identidad en plataformas digitales es dinámica. Se actualiza y cambia con la interacción que realizamos a diario.
En la práctica, las instituciones que gestionan trámites críticos (financieros, legales, de salud o gubernamentales), entienden la identidad como un sistema dinámico en donde es fundamental contar con sistemas de verificación continua.
Esto implica validar no solo quién eres, sino también cómo interactúas, desde dónde y en qué contexto.
Biometría: necesaria, pero como complemento.
Usar datos biométricos para sumar certeza en la acreditación y verificación de identidad de personas se ha convertido en un pilar fundamental para gobiernos e instituciones financieras, pues se basa en características únicas de cada persona.
Sin embargo, ningún factor biométrico aislado es suficiente frente a las amenazas actuales.
Por eso, los sistemas más confiables utilizan biometría combinada o multimodal, integrando varios elementos como:
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Reconocimiento facial, con detección de vida para evitar el uso de fotos o videos.
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Biometría de voz, analizando no solo el sonido, sino patrones únicos de habla de cada persona.
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Huellas dactilares, capturando entre dos y diez huellas dactilares en los procesos de onboarding y usando combinaciones en verificación.
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Biometría del iris, considerado el rasgo biométrico más confiable, especialmente en dispositivos seguros o puntos físicos.
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Biometría conductual, que evalúa patrones de tecleo, navegación, presión, ritmo y movimientos.
En todos los sistemas de acreditación de identidad se aplica el principio de que cuando se cuenta con más información de una persona, más confiabilidad en su identificación y en particular cuando se suman datos biométricos, ésta se eleva de manera significativa.
Factores de autenticación que usan las instituciones en trámites críticos.
En procesos sensibles como apertura de cuentas, firma de contratos o sistemas para creación de documentos de identidad por parte de instituciones de gobierno la regla es crear sistemas en los que no es suficiente un solo paso de verificación. Los esquemas más robustos suelen combinar:
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Algo que conoces
PIN, contraseña o respuesta personal. -
Algo que tienes
Token físico, aplicación autenticadora, dispositivo registrado o certificado digital emitido por la institución y de uso personal para cada individuo. -
Algo que eres
Biometría física y/0 conductual, validada con pruebas de vida. -
Contexto y riesgo
Ubicación, dispositivo, historial de comportamiento, horario y patrones de uso.
Este enfoque permite que la autenticación se adapte al nivel de riesgo: a mayor criticidad del trámite, mayor rigor en la validación.
La detección de vida: el nuevo estándar de confianza.
Uno de los avances más importantes en la protección de la identidad es la detección de vida (liveness detection). Este mecanismo permite validar que el rasgo físico que se está enrolando o verificando, pertenece a una persona real con vida y no se trata de una representación artificial.
Para el caso de huellas dactilares, los dispositivos de nuestro aliado Dermalog para captura y verificación que incluimos en los sistemas de acreditación de identidad que Acerta ha implementado en México cuentan con un software que detecta si la huella pertenece a un dedo real y si la persona que lo porta está viva.
En el caso del rostro un sistema confiable analiza más de 2,500 patrones en el rostro, entre ellos:
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Movimientos naturales del rostro.
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Respuestas a estímulos aleatorios.
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Análisis de profundidad y textura.
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Verificación de microexpresiones y reflejos.
Sin este componente, incluso los sistemas biométricos pueden ser vulnerables ante deepfakes.
Blindar la identidad también es proteger la privacidad.
Un sistema de identidad digital robusto no solo debe ser seguro, sino ético en el manejo de la información, pues se manejan datos altamente sensibles. Las instituciones más avanzadas aplican principios como:
- Uso de software especializado para captura, almacenamiento y gestión de datos biométricos.
- Encriptación de los datos capturados previo a su almacenamiento.
- Uso de plantillas biométricas en lugar de imágenes crudas.
- Seguimiento de estándares de la industria en la captura y almacenamiento de los biométricos.
- Consentimiento informado y trazabilidad en el enrolamiento y consulta.
Blindar la identidad no significa vigilar más, sino verificar mejor.
En el entorno digital actual, una identidad digital confiable no se obtiene con un solo factor ni con una sola validación. Se construye por capas, combinando biometría avanzada, análisis de comportamiento, contexto y controles de privacidad.
La robustez de nuestra identidad en plataformas digitales es una responsabilidad compartida, entre quienes la portamos y las plataformas e instituciones en donde interactuamos y con las que compartimos información que permita acreditarnos de manera certera.




